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Dilema
de familia Cenaron
en silencio, ella levantó la mesa sin cruzarle la mirada, dispuso los
platos en la cocina para lavarlos y se volvió hacia él decidida, sin
poder guardarse más nada en su interior. -
¿Quién le va a decir a Carlos? -
Yo no puedo, lo mejor va a ser no decirle nada. -
El tiene derecho a saber. -
Pero no es nuestra obligación decirle, para que carajo tiene un
hijo médico, que le diga él. -
Pero vos lo viste al pobre chico, desde que hablo con el oncólogo
que no lo puede mirar a la cara al padre. -
Tanta facultad de medicina y no le puede decir a un tipo que se
va a morir. -
Vos sabés bien porque Fabián se fue de la casa, y ahora carga
con la culpa de que el padre se le muere y hace como seis meses que no
se hablan. -
Yo no tengo la culpa de que sea puto, que se haga cargo él. -
Pero es tu sobrino, dale una mano, por dios. -
Yo a Carlos no le puedo decir , “mirá, tenés un tumor en la
cabeza y en cualquier momento te morís”, no puedo. -
Tanto renegaste de tener un sobrino maricón, y mirate ahora,
pidiendo que tenga los huevos que a vos te faltan. -
¡Basta Clara!, no me rompas más las pelotas, que se muera
cuando se tenga que morir y punto.
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