Apariencias

 

El humo de un cigarrillo mal apagado

 y un pecho exhausto.

Una canción de Sabina

y mi corazón entre las manos.

Sangra, llora, vive angustias pasadas

y cicatriza para volver a abrirse

ante tu desilusión encarnada.

Sangra y vuelve a llorar.

 

Descubriste que no soy divino

que mi brillo es efímero

y no se compara con mi sombra.

Siempre anhelé arrancarte de tus demonios

pero hoy te devolví a ellos,

sin recompensa,

más que mi frustración.

 

Tus finas ironías me lastiman,

aunque disimulo no entenderlas.

Diplomacia para no perder

lo último que me queda de tu ser.

Más angustias que risas,

siento que te di,

esta noche en mi sombra me convertí.

 

Podes no perdonarme nunca,

que yo no sea lo que aparento

pero mi corazón por ti es eterno

y mi sangre inagotable.

Manchará mi corazón mis manos,

rojas las sábanas en mi lecho

   te lo ofrezco a tu mandato,

tal vez alma mía,

puedas devolverlo a tu pecho

 

www.romanbuscarini.com.ar